Mitos

Todo el mundo ha oído acerca del Pie de Atleta. Entonces, ¿por qué se sabe tan poco al respecto? A continuación hay algunas ideas erróneas que hemos escuchado con frecuencia.

El Pie de Atleta sólo afecta a los deportistas.

No. Puede afectar a cualquiera. Aunque los deportistas constituyen uno de los grupos de más alto riesgo porque sus pies pasan tanto tiempo en tenis y botas calientes y sudorosos.

 
Muy bien, sólo las personas que usan tenis todo el tiempo lo contraen.

Tampoco es cierto, porque los tenis crean condiciones idóneas para que se desarrolle el Pie de Atleta.

 
El Pie de Atleta sólo afecta a los pies.

Aunque “tinea pedis” es únicamente una afección del pie, el hongo puede desarrollarse en otras partes del cuerpo, como la ingle o las palmas de las manos.

 
¡Sólo las personas que tienen mala higiene contraen Pie de Atleta!

Si bien es cierto que las personas que no se lavan y secan los pies regularmente son vulnerables al Pie de Atleta, también es cierto que quienes se lavan los pies excesivamente pueden exponerse a él. Frotarlos de manera vigorosa puede dañar la piel permitiendo la entrada del hongo.

 
¡El Pie de Atleta no afecta a las damas!

¡No es cierto! Los tacones altos y los zapatos apretados aumentan la posibilidad de desarrollar esta afección.

 
El Pie de Atleta en realidad es una enfermedad poco importante.

Si se deja sin tratamiento, el Pie de Atleta puede diseminarse provocando agrietamiento de áreas grandes de la piel y exponiendo a los pies a otras infecciones más graves, que tarde o temprano pueden provocar discapacidad.

 
No es necesario tratar el pie no afectado.

Aunque usted sólo tenga síntomas en uno de los pies, es muy probable que el otro también esté infectado. Trate ambos con Lamisil® 1, de una sola aplicación.

 
No puedo contagiar mi Pie de Atleta a nadie.

El Pie de Atleta es altamente contagioso. Si usted lo padece, no debe caminar sin zapatos ni compartir toallas y comience a tratarlo.

 
Puede dejar de aplicar el tratamiento cuando deje de sentir comezón?

Si el tratamiento que usted está empleando especifica un curso dado (siete días con Lamisil, hasta cuatro semanas con tratamientos “fungistáticos”), asegúrese de completar el curso indicado. De lo contrario, los síntomas regresarán. Sin embargo, basta aplicar Lamisil® 1, de una sola aplicación una sola vez.

 
El escozor y la sensación quemante desaparecen cuando uso cremas regulares o humectantes. ¿Por qué necesito un tratamiento fungicida?

Usted sólo está aliviando sus síntomas temporalmente en vez de tratar la infección. Para mejores resultados, use un antifungal.