Quizá usted nunca se haya preguntado nada acerca de sus pies. La mayoría de las personas no piensan en ello, por lo cual constituyen una de las partes más descuidadas del cuerpo. Pero quizá en este momento, usted haya decidido prestarles más atención.
Los podiatras diagnostican y tratan las anomalías y problemas de los pies. También aconsejan cómo cuidar bien de los pies para prevenir problemas con ellos. En Gran Bretaña deben tener por lo menos grado de BS (Licenciatura en Ciencias) de una Escuela de Pediatría en una universidad.
Un podiatra. No hay ninguna diferencia. Actualmente el término más empleado es podiatra y proviene de Estados Unidos.
Pasar mucho tiempo de pie sobre superficies duras como el concreto tarde o temprano afecta los pies. Utilice zapatos con suelas más blandas y flexibles o insérteles plantilla absorbedora de choque. Los arcos de soporte ayudarán a sus pies a distribuir la presión de manera más equitativa para reducir el estrés sobre talones y bola del pie.
Usted puede tener el dedo gordo del pie flojo. Su dedo gordo del pie debería empujar a su pie para despegarlo del piso tras entrar en contacto con él; sin embargo, lo que está haciendo es permitiendo que el otro lado de su pie absorba gran parte del impacto. A lo largo de los años, éste puede conducir a dolor de rodilla, de cadera e inclusive de espalda baja. Intente ejercitar sus pies (vea las sugerencias en Pies Libres), elija zapatos con bastante acojinamiento o insérteles plantillas para amortiguar el efecto. Esto también le permitirá ahorrar dinero por tener que adquirir nuevos zapatos ¡tras haber desgastado los que usa! Es conveniente reemplazar los tacones de los zapatos cuando estén muy desgastados.
Quizá tenga un tendón de Aquiles inusitadamente corto; éste es el tendón que conecta el talón con la pantorrilla. Se siente mejor al usar tacones porque el tendón no tiene que estirarse tanto.
Las verrugas, el Pie de Atleta y los hongos de las uñas (cuando las uñas del pie se engrosan, se ponen amarillentas y se desmoronan). Si usted padece alguna de estas afecciones, evite los vestidores públicos y las piscinas. Lo mejor es tratarlas con el producto medicado idóneo. Si tiene hongos en las uñas consulte a su médico.
Al tratar el Pie de Atleta con un producto antifungal convencional, los síntomas (escozor, agrietamiento cutáneo, enrojecimiento y descamación) tienden a desaparecer antes de que el hongo se haya erradicado en su totalidad. Debe continuar el tratamiento en el área durante el periodo recomendado. O mejor aún, use Lamisil® 1, de una sola aplicación, el único tratamiento disponible sin receta y de una sola aplicación que tiene actividad fungicida.
Además, asegúrese de practicar buena higiene de los pies (lavado diario y secado cuidadoso, en particular entre los dedos de los pies) y use calcetines de fibra natural (algodón) y zapatos de cuero, gamuza o lona. Además, permita que sus pies tengan tiempo para respirar durante el día.
Los deportes arduos para los pies puede dañarlos si se juegan de manera excesiva, en particular si los zapatos o las botas no son de la talla correcta y están bien adaptados. Los huesos, ligamentos y tendones de los pies y tobillos de los niños no están totalmente desarrollados aún, y pueden sufrir daños por estrés intensivo (como inflamación del telón, tendinitis de Aquiles y fracturas por estrés).
No debe pensar que cualquier dolor que el niño padezca en el pie es un “dolor de crecimiento” no hay tal cosa. Si continúa jugando tras una lesión puede producirle problemas que lleguen hasta la edad adulta. Consulte a un especialista.
Los diabéticos a menudo experimentan entumecimiento en los pies por daño a los nervios. También pueden sufrir baja irrigación en los pies, lo cual los hace vulnerables a cortadas y ampollas que tardan más en sanar e inclusive abren la puerta al Pie de Atleta y otras infecciones.
Si usted padece diabetes, es importante que examine sus pies para detectar heridas por lo menos una vez por semana y que le examinen los pies una vez al año. Su Enfermera Práctica o Médico General podrá referirlo a un podiatra, quién tratará cualquier dureza, callo, úlcera o úlcera por presión que pueda haber desarrollado.
Una verruga es una infección viral, mientras que una dureza o callo es simplemente una acumulación de piel muerta en el sitio donde el pie se ha irritado debido a un zapato que ajusta mal. Las verrugas se contagian, mientras que los callos se desarrollan.
